Consejos para emigrar con niños al estilo Aprender Jugando

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Sí, somos una familia más de esas a las que les ha tocado reinventarse y vivir en un nuevo país. Nuevos retos, nuevas costumbres… nueva vida. No fue una decisión sencilla. Con un poco de locura, diversión y constancia hemos disfrutado de la nueva vida que tenemos

Para quienes nos están conociendo o no había tenido la oportunidad de contarles… somos de Venezuela. Yo realmente soy Americana de nacimiento, pero mis padres me llevaron a Venezuela desde muy pequeñita. Vivíamos una vida normal, rodeados de nuestros seres queridos. Éramos de los soñadores… de los que todos los días nos levantábamos y dábamos lo mejor de nosotros. Pero un día, vivimos una de esas experiencias que viven muchos en Venezuela: No pasó nada, sólo fue un susto. Pero también fue la alerta para tomar la decisión de detener nuestro sueño y buscar un nuevo rumbo.

Dejamos TODO… Sólo tomamos cinco maletas y algunas cajas repletas de juguetes. Así nos montamos en aquel avión una tarde de Enero. Les explicamos a Cami y a Diego que iríamos a una nueva ciudad a buscar una “casita”. Y así lo vieron ellos. Intentamos disfrutar de cada etapa del viaje.

Desde el primer día que llegamos a estas tierras, todo ha sido divertido. Diferente, pero divertido. Aún recuerdo el día que fuimos a comprar nuestros muebles. Almorzamos, merendamos y cenamos en IKEA. Y es aquí donde les doy mi primera recomendación: busquen lugares o espacios dedicados a los niños. Y si no los encuentran, entonces háganlos ustedes divertidos. Confieso que soy impaciente y que es Alejo #papaaprenderjugando quien tiene el don especial. Sino los involucran o lo hacen divertido, les aseguro que se les hará cuesta arriba.

Intentábamos escoger un colchón en IKEA.

Intentábamos escoger un colchón en IKEA.

 

Pero igual se fastidiaron…Y es que es normal. Si nosotros los adultos nos cansamos, imagínense ellos que no tienen nada con qué jugar y nada satisface su intención de explorar.

 

No sé si conocen esta tienda, pero nosotros aprovechamos cada exhibición para tocar. Además cada uno agarró un mapa del lugar e “intentó” guiarnos en el camino.

Luego de más de 5 horas en IKEA.

Luego de más de 5 horas en IKEA.

Armando nuestro primer comedor.

Armando nuestro primer comedor.

 

El segundo dato que les puedo dar, es que involucren a sus chiquitos en el proceso. Permítanles escoger, opinar, expresar lo que sienten, ayudar en casa a ordenar y armar lo que compren. Pregúnteles cuál cuarto les gustaría y qué cosas colocarían. Permítanles abrir las cajas o maletas y sacar lo que hay adentro.

Intenten organizar sus días, ofreciendo siempre un espacio para que ellos puedan jugar. No importa si tienen que salir de compras, o quedarse en casa. En cualquier lugar hay espacio para jugar, inventar y explorar. Hagan una pausa entre diligencia y diligencia, y vayan a un parque o deténganse en un espacio abierto para colorear un rato, por ejemplo.

Recuerda que tu ritmo ya no será el mismo y que cada cambio puede afectar a tu peque, así que es importante que mantengan una comunicación constante. Cuéntale lo que van a hacer, cuáles son tus miedos o qué sientes. Recuerdo la primera noche que Cami dormía en su cama nueva (cama que por cierto ella escogió junto a su hermano). Se levantó a mitad de la noche y me dijo que tenía ganas de llorar y que le dolía el pecho. Pensé que se sentía mal, cuando en realidad lo que sentía era “dolor, nostalgia”.

Me dijo: Mami es que yo amo a Caracas y me duele aquí.

Yo no aguanté las lágrimas y lloré con ella. Mientras la abrazaba le dije: a mi también me hace falta Caracas y siempre la vamos a amar, pero te prometo que en esta ciudad también habrán cosas nuevas que vas a amar.

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Y así poco a poco… han transcurrido los días. Diferentes, pero nuestros. Porque no importa en dónde nos encontremos… mientras estemos unidos, nos sentiremos en nuestro (divertido) HOGAR.

Con cariño…

Denise